Por fin, Europa

La reciente sentencia del Tribunal Europeo de Luxemburgo, que declara abusivos varios aspectos de la actual ley hipotecaria española, supone un inmenso soplo de aire fresco en forma de renovadas fortalezas emanadas de la Europa verdadera.

Hablo de la Europa que soñaron sus padres fundadores, la que se plasma con letra de progreso en el Tratado de Lisboa y la misma que los socialistas canarios defendemos y apoyamos con todas nuestras energías: la Europa de la gente, de los ciudadanos y ciudadanas, de sus instituciones y de sus ideales democráticos.

¿Por qué tanto optimismo en medio de tanta desesperanza? Porque los jueces comunitarios han dicho con contundencia a los políticos del Partido Popular español y a los dirigentes de la banca de nuestro país que la tragedia de los desahucios por impago de las hipotecas tiene un límite.

Asegura el Tribunal de la Unión Europea que determinadas cláusulas que figuran en los contratos hipotecarios son lesivas para los firmantes, suculentas para la entidad bancaria y claramente abusivas. Dicen los jueces que el drama del desahucio, que en España se ha cobrado varias víctimas en forma de suicidios, se ha terminado. Y señalan a los banqueros como principales culpables.

Además de la satisfacción que implica el hecho de que la primera aplicación práctica del Tribunal europeo haya tenido como escenario Lanzarote -en forma de diligencia y rápida praxis de un juez de Arrecife y de un abogado que ejerce en nuestra isla- la máxima instancia judicial de Europa propina una durísima amonestación para el gobierno de Rajoy: castiga su proceder al acusar a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de amistad con ETA; censura su negativa a a tramitar la Iniciativa Legislativa Popular firmada por más de un millón y medio de personas en el Congreso por la mañana, y rectificar por la tarde; y desenmascara la práctica del PP de introducir enmiendas en el trámite parlamentario para descafeinar en lo posible la ILP.

Toda la estrategia de la derecha se desmoronó en setenta y dos horas. Europa emitió señales de vida y emergió el auténtico espíritu comunitario, más allá de las amenazas de Merkel y el servilismo vergonzante de Rajoy. Apareció la Europa cívica, la defensora de los derechos humanos, el territorio más libre del planeta, el ejemplo vivo de la preponderancia de las personas y sus organizaciones sociales sobre el capitalismo salvaje tan querido por Guindos, Montoro o Soria.

Es la Europa de todos, la Europa de las libertades, de la solidaridad y de la tolerancia. La Europa por la que seguiremos batallando sin descanso los socialistas de Canarias.

 

Mª. Dolores Corujo

Secretaria General PSOE de Lanzarote

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