El portavoz popular ha pedido disculpas a la ciudadanía por la foto en la que aparecen concejales del PP de San Sebastián brindando con el alcalde, que es de Bildu, con motivo de las fiestas de la localidad.

González Pons se disculpa porque esa foto no es la que el PP quiere. Esa foto refleja la normalidad que poco a poco se apodera de la vida institucional en Euskadi y ese no es el escenario deseado por el Partido Popular.

A este PP cortoplacista, dispuesto a aplaudir rumores sobre la incapacidad de pago del Estado y satisfecho con las cifras de paro, que considera su pasaporte para La Moncloa, le provoca urticaria una foto que desmiente el relato convulso y tremendista de unas instituciones vascas en manos de los herederos de ETA.

En las declaraciones de Pons hay otro aspecto a destacar: el discurso del Partido Popular sobre Bildu. Podrá gustar o no, pero Bildu es a día de hoy una fuerza política homologada a cualquier otra. Y no porque el valor se le suponga, sino tras una convalidación del Tribunal Constitucional por la que no ha pasado ningún otro partido.

Es por tanto una indecencia referirse a Bildu como los sucesores de ETA, o decir que ETA gobierna numerosas instituciones en Euskadi mediante Bildu. Es una infamia.

Cierto que puede recoger en sus filas a simpatizantes de la extinta Herri Batasuna, pero en la misma medida que el Partido Popular ha acogido en las suyas a los herederos sociológicos del franquismo, sin que ello signifique pérdida de calidad democrática para los populares, o les descalifique para representar a una gran parte de la ciudadanía de este país.

Llamar a la prudencia, apelar al sentido de Estado o exigir responsabilidad son tareas inútiles cuando hablamos de un partido como el PP, que está dispuesto a jugar con el sufrimiento de millones de españoles con tal de llegar a La Moncloa.