Hoy cumple la FCM 20 años. Se me apetece mucho cumplir con la debida felicitación y lo hago de corazón. Sin embargo, no se me apetece lo más mínimo justificar tal felicitación y entrar a valorar su trayectoria en defensa del territorio, sus aportaciones al debate público, su permanente exhibición de pensamiento crítico... no, no se me apetece entrar en un recorrido por su trayectoria porque sería una presunción por mi parte.

No creo que haya nadie en esta tierra que no tenga a estas alturas un criterio claro de quién es la FCM, lo que ha hecho y lo que hace. Por eso, insisto en que sería un ejercicio de presunción, de pura pedantería , el tratar de justificar mi felicitación.

Prefiero dedicar estas letras que voy juntando, a felicitar a la gente que vive en esta tierra por disfrutar del lujo que supone contar con la FCM.

La FCM es, y conviene no olvidarlo, una institución autofinanciada, independiente de los poderes públicos en una época en que tales situaciones escasean. Ello le permite actuar con independencia, acertar y equivocarse sin más mandato que el que dimana de su saber y entender, y eso es un lujo al alcance de pocas instituciones.

Su indiscutible independencia garantiza que, acertada o equivocadamente, aportará desde esa rabiosa libertad una opinión cualificada e, insisto, libre a los grandes debates que se producen en Lanzarote.

Como cargo público he disfrutado del respaldo y de la crítica de la FCM. He coincidido y he discrepado en los diferentes momentos, pero siempre he agradecido su presencia activa.

Por eso hoy, cuando cumple 20 años la FCM, felicito a la institución en la persona de su Presidente, pero también en la de su Director y en la de todos sus integrantes que día a día, desde su parcela de responsabilidad, hacen más grande el legado de César.

Pero también, y permítanmelo, felicito a Lanzarote y su gente por acoger en su seno a la FCM.

Felicidades.