Comentarios de tipo político

La sonrisa etrusca

José Luis Sampedro ha recibido la Medalla de la Orden de las Artes y las Letras de España. A lo largo de sus 94 años, Sampedro ha sido capaz de ser un reconocido novelista, además de economista y ejercer como catedrático de estructura económica en la Complutense. Ha descollado en sus dos ocupaciones.

Sin embargo, y sin quitarle mérito en ninguna de ellas, me permito pensar en una tercera mucho más importante y de excelentes resultados también, ser una buena persona. Si la memoria no me falla, le conocí a través de la única televisión que se veía en esos años en alguna de las calurosas y largas tardes de domingo. Me impactó su dulzura, compatibilizada de manera magistral con la vehemencia con que defendía sus opiniones.

Dulzura que tiene su máximo exponente, tal vez, en La sonrisa etrusca, en la historia de ese viejo que se mueve entre la rabia con lo que le ha tocado vivir en sus últimos años y el descubrimiento enternecedor de su nieto. Vehemencia con la que criticaba de manera feroz tantas y tantas supuestas verdades que, en última instancia, son tan solo la cobertura ideológica con la que justificamos un sistema injusto y lo convertimos en inevitable.

Un reconocimiento merecido a este hombre de sonrisa maravillosa.

Viaje a Madrid

Llueve

Sé que no es ninguna novedad que en Madrid llueva, pero con la de años que llevo viniendo es la primera vez que paseo por Madrid con lluvia.

He visto llover otras veces desde el taxi, y me he bajado corriendo al hotel, o entrado rápido en el edificio al que iba. He desembarcado en Barajas y me ha recibido el olor a fresco, tan extraño en el aeropuerto, pero ha sido solo un ramalazo antes de entrar en la enorme pecera de la terminal.

Hoy, por primera vez en Madrid he caminado bajo la lluvia.

Libre

Hoy soy un poco más libre. Un poquito apenas, es cierto, pero un poquito más. Hoy he sustituido mi querido OpenOffice por LibreOffice, y no, no es tan solo un cambio de nombre.

Para entender el nacimiento de LibreOffice, hay que recordar que la suite ofimática OpenOffice pasó a estar controlada por Oracle tras la adquisición de Sun por parte del gigante de las bases de datos. Ante esta nueva situación, y debido al temor de que Oracle aplicara políticas más restrictivas que Sun, un grupo de desarrolladores ha puesto en marcha LibreOffice, un fork (bifurcación) de OpenOffice que pasará a estar bajo el control de The Document Foundation, garantizando la plena libertad de desarrollo y utilización de la popular suite ofimática.

El primer paso dado por el nuevo grupo ha sido invitar a Oracle a unirse al mismo y a donar el nombre de OpenOffice, a lo que Oracle se ha negado, con lo cual parece que llevaban razón los promotores de The Document Foundation.

Al final, la historia seguro que discurrirá por un derrotero similar al del escritorio KDE. La negativa de Trolltech a liberar el código de las librería QT, corazón del KDE, llevó al nacimiento del escritorio GNOME.

Hoy, gracias a los creadores de GNOME no solo tenemos un maravilloso escritorio libre, sino que KDE ha sido liberado como una feliz consecuencia. Es lo que tiene el mundo del software libre, a la fuerza ahorcan...a los que se empeñan en poner puertas al campo.

Doctorado en violencia

El estado de Tejas permitirá llevar armas en las universidades.

Si sorprende la decisión de los legisladores tejanos, más sorprendente aún resulta la razón esgrimida: si los profesores y estudiantes fueran armados, no se producirían masacres como la de 2007 en la universidad de Virginia Tech, en la que 32 alumnos y profesores perdieron la vida a manos de un estudiante.

En vez de plantear medidas de control para evitar que entre armado un perturbado que pueda provocar una matanza, la solución tejana para por armar una batalla campal, y luego a evaluar los "daños colaterales".

Uno de los rasgos del proceso civilizatorio es que, reconociendo que no pueden erradicarse los comportamientos violentos o meramente antisociales, el control y la represión de los mismos queda reservado en exclusiva al aparato de seguridad del estado. Lo contrario es volver directamente al salvaje oeste. ¡Ah!, es que estamos en Tejas.